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Plan de Ayala |
Al conocer
esta nueva situación, el presidente Madero conminó al Caudillo del Sur a
considerar el exilio como una forma de pacificar la zona. La respuesta de
Madero dio inicio a una estrategia antiguerrillera contra los zapatistas
respaldada en la estructura militar porfirista; es así como la figura de
Victoriano Huerta respaldaría la defensa de la vieja sociedad que buscaba
mantener a salvo sus privilegios. Además de los reclamos de tierra, al contexto
de inestabilidad se sumaron las inquietudes de sectores como el obrero, los pequeños comerciantes y
propietarios y la clase media. Sin embargo, sus exigencias fueron acalladas
con los procedimientos heredados de la dictadura porfirista dejando en claro
que el maderismo no alcanzó a comprender aquella compleja realidad política.
Como
consecuencia, Madero fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por el
propio general Victoriano Huerta. Al difundirse la noticia de los asesinatos de
Francisco I. Madero y José María Pino Suárez el 22 de febrero de 1913, se
suscitaron diversas manifestaciones populares en contra de los crímenes, cabe
mencionar las que ocurrieron en Nacozari, La Colorada y Cananea.
A partir de lo
anterior puede afirmarse que, desde el pronunciamiento del Plan de Ayala,
ocurrido en el mes de noviembre de 1911, hasta el golpe de Estado de Victoriano
Huerta y el asesinato del presidente Madero en febrero de 1913, México se
encontró en la fase inicial de un proceso revolucionario.
Con el Plan de
Ayala se restableció en los territorios controlados por el zapatismo –estados
como Morelos, Guerrero y la zona sur de Ciudad de México, por ejemplo- un
modelo de gobierno basado en la autoridad de los pueblos.
El contenido de este documento
está estructurado en 15 puntos en los que se explica la esencia del movimiento,
su identidad, eje y objetivo de lucha, aborda temas como el reparto agrario y
la protección a viudas y huérfanos provocados por la revolución, aspectos que
reflejan la realidad de un grupo social que veía en la Revolución Mexicana el
medio para mejorar sus condiciones de vida. En dicho plan quedó establecido lo
siguiente:
- Se desconoció como Jefe de la Revolución a Francisco I. Madero y como Residente de la República, procurando el derrumbamiento de este funcionario.
- Se reconocía como Jefe de la Revolución libertadora al General Pascual Orozco, segundo del caudillo Francisco I. Madero, y en caso de que no aceptara este delicado puesto, se reconocería como Jefe de la Revolución al General Emiliano Zapata.
- Se hacía contar, que los terrenos, montes, y aguas que habían usurpado los hacendados científicos o caciques a la sombra de la tiranía y de la justicia penal entraran en posesión de estos bienes inmuebles desde luego los pueblos o ciudadanos que tuvieran sus títulos correspondientes a esas propiedades, de las cuales habían sido despojados.
Las
comunidades que recuperaron sus tierras se convirtieron en un fuerte
respaldo durante el período en que el Ejército Libertador del Sur se enfrentó
con el gobierno. La guerra terminó el 10 de abril de 1919 cuando “El Caudillo
del Sur” fue asesinado en Chinameca. Zapata se iba a entrevistar con el
general Jesús Guajardo, quién le prometió unirse a la batalla que entonces
mantenía contra el gobierno de Venustiano Carranza. Pero al llegar a la
hacienda fue acribillado. La emboscada se considera desde entonces un símbolo
de traición que avivó la leyenda sobre el revolucionario.
Si quieres saber detalladamente las determinaciones del Plan de Ayala, da click aquí.

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