martes, 9 de marzo de 2021

Zapatismo

Origen del Zapatismo

            En el estado de Morelos, un mestizo llamado Emiliano Zapata, encontró en las palabras de Madero una voz de esperanza y de verdadera determinación para cambiar México. Con una educación muy básica, Zapata no superaba en preparación a la mayoría de sus hombres, pero lo guiaba el ideal de restaurar la tierra a su verdadero dueño: "el campesino que trabaja y muere en ella"

Aun cuando él mismo podría considerarse como un ranchero independiente y exitoso, desde la juventud sintió en carne propia cómo los poderosos hacendados abusaban de la ignorancia y de la extrema pobreza de los campesinos, siendo esto permitido por el gobierno. En las fases iniciales de la Revolución mexicana, Zapata decidió que era el momento de actuar y proclamó la fundación del Ejército Libertador del Sur. En poco tiempo, acumuló una gran fuerza constituida por campesinos e indígenas quienes abandonaron sus empleos y formaron el Ejército Revolucionario Agrarista que apoyo a la rebelión maderista en el sur del país.

¿Qué es el zapatismo?

El movimiento zapatista fue el estallido final del eterno problema agrario. La agricultura constituyó uno de los recursos claves para la riqueza del país, pero su distribución fue un conflicto desde los tiempos de la Colonia. Como resultado de la Guerra de Reforma, los derechos de la población indígena trataron de ser reivindicados al menos con la confiscación de las inmensas propiedades del clero, pero la Intervención Francesa y el gobierno porfirista hicieron efectivos esos esfuerzos únicamente en documentos y leyes. Un importante líder tomaría en sus manos la antorcha de esta antigua lucha.

El zapatismo fue "el movimiento que mejor expresó la lucha por la tierra y que le dio un sentido social a la Revolución Mexicana, pues sin él, es probable que no hubiera sido revolución, sino una transformación política o un cambio de gobierno"

Se desarrolló de 1911 a 1919 en los estados del centro y el sur del país, principalmente en Morelos. Se caracterizó por haber intentado recuperar las tierras de las que fueron despojados los pueblos campesinos por los hacendados; sus objetivos fueron planteados en el Plan de Ayala, firmado en 1911.

Fue rebelde a los gobiernos de Madero, Huerta y Carranza, quienes no reconocieron el Plan de Ayala, y junto con el movimiento villista estableció el gobierno de la Soberana Convención Revolucionaria que actuó de 1914 a 1916, estuvo al mandó de Emiliano Zapata.

El zapatismo es probablemente uno de los movimientos más simbólicos de la Revolución mexicana. Un evento histórico en donde converge tanto el carisma del líder como el dolor de su muerte. La idea de una rebelión que no se sofocó ni con la temprana y violenta desaparición de Emiliano Zapata. Después de 1919, el año de su muerte, el zapatismo y sus inconformidades ahí vertidas, tuvieron ecos, muchos y por varias partes del país. 

Zapatismo en la Revolución Mexicana

            Una de las frases más simbólicas del zapatismo era que la tierra es de quien la trabaja, reflejo de una suerte de privatismo, acuñada originalmente por el propio Zapata mientras trataba de eliminar el caciquismo en México y restituir la posesión de la tierra a las clases campesinas del sur del país. La frase y lo que representa se convirtió en el símbolo del agrarismo mexicano. El zapatismo, agrarista y armado, tuvo concordancias en su proyecto con el magonismo, teórico y obrero.

            El movimiento conducido por Emiliano Zapata fue a la vez el más radical y el más conservador de la lucha armada. Su deseo de vivir en pueblos y tierras comunales se enfrentaba directamente con el proceso modernizador de México y el “sistema mundo”.

            La guerra zapatista fue en esencia defensiva, contraria a invasores que atacaban poblaciones civiles, mezclados siempre con la guerrilla. De sus huestes surgieron las coronelas, mujeres combatientes que acaso no figuraron en otros ejércitos.

            En los caminos de la resistencia, Salmerón se encontró pronto frente a los campesinos en abierta rebelión, a los que hizo imágenes como la que celebra la toma de Chilapa por los hermanos Ramírez, en abril de 1911. Al triunfo del maderismo el fotorreportero se dedicó a hacer retratos como el de los asistentes al XXII Congreso Constitucional.

            Con el golpe de estado de Victoriano Huerta, Salmerón no perdió tiempo en pasarse a la oposición. Ya con el corazón zapatista, tomó a líderes y soldados tanto en su estudio como en escenarios “reales”. Otros colegas que compartían su ideología eran Sara Castrejón, de Guerrero; Cruz Sánchez, de Morelos, y Hernández, de Puebla.

            El zapatismo fue el único movimiento de la Revolución mexicana que realizó una profunda reforma agraria, en la que los pueblos campesinos recuperaron la tierra y el uso de sus recursos naturales y los defendieron con las armas en la mano, tal y como lo establecía el artículo 6 del Plan de Ayala. Tutelados y protegidos por Zapata y el Cuartel General los pueblos llevaron a cabo una de las más importantes experiencias de autogobierno y autoorganización.

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